Es
algo crucial conocer quién realmente es
Dios. Si en realidad tenemos poder espiritual,
si experimentamos la bendición de Dios y
si en verdad tenemos la vida eterna, debiéramos
pensar de Dios como realmente es y no como
nosotros pensamos que Él es. La idolatría
no consiste solamente en inclinarnos ante
las estatuas. La esencia de la idolatría
consiste en tener pensamientos sobre Dios
que no son reales y que Él no merece.
El
conocimiento de la Hasheeloosh Hakadosh
(La Santa Trinidad) no proviene de la naturaleza
humana sino que es una revelación divina.
El razonamiento nos puede llevar a creer
en la unicidad de Dios, pero es su prerrogativa
divina el revelarnos su Tri‑unidad,
su característica única de ser tres en uno.
Se requiere una revelación especial, una
manifestación del mismo Dios en su Palabra
para revelar que su naturaleza es una pluralidad‑en‑
individualidad, Trinidad‑en‑Unidad,
Tres‑en‑una‑unicidad.
Ya que Dios ha revelado su naturaleza única
Tri‑una, es esencial que pensemos
de Dios tal cual es o atenernos a las más
espantosas consecuencias.
Hay
muchas personas que rechazan todo lo que
no pueden entender o explicar. Hechan a
un lado cualquier cosa que no tenga sentido
para ellos, o que no le parece razonable.
Aplicando este principio a un Dios excelso
(para quien nada es imposible), concluyen
que es imposible que Él pueda ser tres y
seguir siendo Uno. Niegan la Trinidad en
base a que no tiene sentido para ellos.
Estas
personas olvidan que toda su vida está rodeada
de misterios que ellos no entienden. Fallan
en considerar que cualquier explicación
real y mas aun que cualquier fenómeno en
la naturaleza yace escondido en oscuridad,
más allá de su comprensión. A pesar de los
grandes adelantos de la ciencia en los últimos
500 años aún no tenemos la respuesta a la
mayoría de las interrogantes que el Todopoderoso
le hizo a Job: )Has mandado tú a la mañana en tus
días? )Has mostrado al alba su lugar?)Podrás tú atar los lazos de las
Pléyades, O desatarás las ligaduras de Orión?
)Sacarás
tú a su tiempo las constelaciones de los
cielos, O guiarás a la Osa Mayor con sus
hijos? )Supiste
tú las ordenanzas de los cielos?)Dispondrás
tú de su potestad en la tierra?
)Diste
tú al caballo la fuerza? )Vestiste tú su cuello de crines
ondulantes?)Vuela el gavilán por tu sabiduría,
Y extiende hacia el sur sus alas? )Se
remonta el águila por tu mandamiento, Y
pone en alto su nido? (Citas Job 38 y 39).
)Entiende
usted el porqué su nariz se deleita en el
olor de una rosa pero repudia el apestoso
olor de la basura? )Puede usted entender cómo sus ojos
pueden ver? )Puede usted entender porqué los
electrones que dan vuelta alrededor del
núcleo de un átomo no salen disparados volando
hacia el espacio exterior? )Puede
usted entender el conglomerado de las partículas
subatómicas como los protones, neutrones,
electrones, leptones, bariones, gluones,
muones, taus, neutrinos, mesones y los quarks
quienes son los fundamentos básicos de la
materia y la energía? No podemos entender
completamente el funcionamiento de una simple
célula en nuestro cuerpo, o cómo crece una
semilla. No podemos entender cómo un bebé
toma su primer respiro. La mayoría de nosotros
no sabemos por qué el arcoiris se forma
de la manera en que lo vemos, o cómo se
forma una Hermosa puesta de sol, o cómo
una computadora hace computación, o cómo
una máquina de
enviar
mensajes envia mensajes. Este universo,
a pesar de todos nuestros adelantos, constituye
todavía un misterio inescrutable.
Ya
que no podemos entender la caída de una
hoja de un árbol, la incubación de un huevo
de petirrojo en nuestro patio, el misterio
de un gusano de seda y su erupción en una
espectacular mariposa, cómo la araña teje
su compleja vivienda, cómo el salmón vuelve
exactamente a su lugar río arriba donde
nació tres años antes, )cómo podremos entonces sondear
el más grande misterio, el eternal, todo
poderoso, omnisciente Tres‑en‑Uno?
Ningún ser finito es capaz de entender un
Dios infinito.
El
hecho de que la Trinidad no puede ser satisfactoriamente
explicada es actualmente un poderoso argumento
en su favor, porque el No‑Creado es
no‑conocido por alguna cosa creada.
Un hombre sabio hizo la siguiente observación:
Saber que Dios es incomprensible y más insondable
que todo nuestro entendimiento produce en
nosotros pensamientos mucho más sublimes
en cuanto a Él que si fuésemos capaces de
percibirlo mediante nuestro crudo entendimiento.
Dios no puede ser completamente entendido
por hombre alguno, excepto que su parte
no conocida pudiese ser conocida y lo invisible
fuese visto y lo inaccesible fuese alcanzado
y lo incomprensible fuese entendido. Si
pudiésemos entender a Dios, entonces se
le restaría Su Divinidad.
De
hecho, la divina revelación de Dios, la
Biblia, afirma la total inhabilidad de la
mente humana para llegar a entender el misterio
de la Santa Trinidad. Él habita en luz inaccesible
a quien ningún hombre ha visto ni puede
ver (1Tim.6:16). El Señor nunca puede ser
comprendido tal y cómo Él es en sí mismo.
Tal conocimiento es demasiado maravilloso
para mí; Alto es, no lo puedo comprender,
admitió el sabio Rey David (Salmo 139:6).
Nuestros mejores esfuerzos
para
encuadrar en nuestra mente el misterio de
la Trinidad serán siempre vanos. Solamente
por la fe, confiando y creyendo en la revelación
especial de Él, la Biblia, podremos acaso
llegar a conocerlo un poco más.
La
Trinidad fue vislumbrada primeramente en
el Tenach (las Escrituras Hebreas): En el
primer versículo de la Biblia Judía, Dios
es revelado como una unidad con una pluralidad.
Nombre
Plural: "Elohim" es la tercer
palabra de las Escrituras Hebreas: En el
principio "Elohim" ‑ "Dios"
(Génesis 1:1). Elohim proviene de una raíz
que significa "fortaleza, encumbrado
o poder". "Elohim" es la
palabra más común para "Dios"
y es usada sobre 2300 veces en las Escrituras.
"Elohim" es un plural y puede
ser literalmente traducido como "dioses".
Éxodo 12:12 se refiere a "todos los
elohim (dioses) de Egipto." "Eloah"
es la forma singular de "Elohim",
pero
es
usado con menos frecuencia ‑solamente
250 veces. Este nombre plural que es aplicado
a un Dios Uno es una vislumbre de la naturaleza
plural/singular de Dios la cual es más abundantemente
revelada en el resto de las Escrituras.
Verbos
Plurales: Normalmente el nombre plural "Elohim"
es seguido por un verbo singular. Pero hay
una gran cantidad de fascinantes ejemplos
cuando "Elohim es acompañado por un
verbo plural. Génesis 20:13 literalmente
dice en Hebreo que Elohim (Dios) ellos me
hicieron vagar de la casa de mi padre...
Y en Génesis 35:7 Elohim (Dios) ellos se
le aparecieron a él. 2 de Samuel 7:23 dice:
)Qué nación en la tierra es como
tu pueblo Israel, quienes fueron ellos Elohim
a
redimirlos
para Él mismo? Salmo 58:11 declara que ciertamente
hay un Dios ellos juzgan la tierra.
Pronombres
Plurales: Hay ocasiones cuando los pronombres
plurales son usados para describir al Dios
Uno. El Señor Dios, hablando en Génesis
1:26 dice: Hagamos al hombre a Nuestra imágen
de acuerdo a Nuestra semejanza. (Vea también
Génesis 3:22, 11:7 e Isaías 6:8 para otros
ejemplos de los pronombres plurales referentes
a Dios).
Nombres
Plurales: Hay muchos casos intrigantes donde
los nombres plurales se refieren al Dios
Uno: El Señor... Él es un Dios Santo (literalmente
Dioses Santos) (Josué 24:19). Acuérdate
de tu Creador (literalmente Creadores) en
los días de tu juventud (Ecl. 12:1). Regocíjese
Israel en su Hacedor (literalmente Hacedores)
(Salmo 149:2). Porque tu Hacedor (literalmente
Hacedores) es tu esposo (literalmente esposos)
(Isaías 54:5).
Descripciones
Plurales: En el Tenach hay descripciones
en plural misteriosas sobre el Dios Tres
‑ en ‑ Uno. El Rey David escribe:
El Señor (Adonai) dijo a mi Señor: Siéntate
a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos
por estrado de tus pies. (Salmo 110:1) Analice
éste: Tu trono, oh Dios, por el siglo del
siglo; cetro de equidad es el cetro de tu
reino. Has amado la justicia, y aborrecido
la maldad, por lo cual te ungió Dios, el
Dios tuyo, Con óleo de alegría más que a
tus compañeros. El apóstol de los judíos
mesiánicos aplica este pasaje al Mesías,
declarando que Yeshua es Dios, y que Su
Padre es Dios (vea Hebreos 1:8‑9).
En
Génesis 1:1‑3 Dios (Elohim el cual
es un plural), el Espíritu de Dios y la
Palabra de Dios (y dijo Dios...), están
involucrados en la creación del universo.
En Isaías 48 habla Uno que se llama a Sí
mismo el primero y el último, y el mismo
Uno que fundó la tierra. Él prosigue diciendo,
"Acercaos a mí, oíd esto: desde el
principio no hablé en secreto; desde que
eso se hizo, allí estaba yo; y ahora me
envió el Señor Dios, y su Espíritu."
(Isaías 48:12‑16. (El Creador, quien es el que está hablando asevera
ser enviado por el Señor Dios y Su Espíritu!)
En
la Biblia Judía, Dios es mostrado como sentado
en su trono en el cielo, y a la misma vez
Él está presente en todos los lugares del
Universo ()A
dónde me iré de tu Espíritu? )Y a dónde huiré de tu presencia?
(Salmo 139:7)), (y a la misma vez el Espíritu de Dios moraba en
los profetas; y a la misma vez la Shechinah
(la Presencia de Dios, la Gloria de Dios,
el Espíritu de Dios) era manifestada en
el templo de Jerusalén (1 Reyes 8:27)!
De
tiempo en tiempo, Dios se manifestaba como
el enigmático "Ángel del Señor";
un misterioso Ser mensajero (ángel quiere
decir mensajero) quien apareció a través
de toda la historia de su pueblo. En su
aparición, este misterioso angel fue tratado
como el mismo Dios. Asumía prerrogativas
divinas, tenía autoridad divina y recibió
adoración divina. Cuando Manoa, el padre
de Sansón, finalmente se dio cuenta de que
él estaba tratando con el ángel del Señor,
le dijo a su
esposa,
"seguramente moriremos por cuanto hemos
visto a Dios." (Jueces 13:21 al 22)
En ese mismo capítulo, Dios es mencionado
como el Ángel del Señor (quien es llamado
Dios) y el Espíritu de Dios es mencionado
(Vea Génesis 16:7,9,11; Éxodo 3:2‑6,
Jueces 2:1‑4 y 6:11‑22 para
otras apariciones del Ángel del Señor.)
)Qué
acerca del Shema? Algunos han objetado que
el Shema (Oye, O Israel, el Señor nuestro
Dios, el Señor Uno es (Deut. 6:4)), revela
que Dios solamente es una unidad. Pero hay
dos palabras hebreas para "uno"
‑ "echad" y "yachid".
"Echad" , la cual es usada para
describir la unicidad de Dios en el Shema,
connota una unicidad compuesta, como la
unidad de un esposo y una esposa, de los
cuales se dice que son "una" carne
(Génesis 2:24). "Yachid", la cual
no es usada en el Shema, connota una absoluta
unicidad, como la de un único hijo (Génesis
22:2). El Shema nos enseña la unidad de
Dios, basada un una unicidad que da lugar
a una Unicidad Compuesta ‑ Tres‑en‑Uno.
HaSheeloosh
HaKadosh fue claramente revelada por Yeshúa
el Mesías: La naturaleza singular/plural
de Dios fue vislumbrada, pero no comprendida
completamente por los santos profetas Judíos
y los Sacerdotes en el Tenach. Fue necesaria
la revelación del Hijo de Dios para revelar
clara y completamente al Dios Tres‑en‑una
Unicidad.
En
muchas maneras Yeshúa el Mesías proclamó
Su igualdad con Dios: Yeshúa el Mesías no
vaciló en utilizar el plural cuando habló
de sí mismo con el Padre. Vendremos a él,
y haremos morada con él. (Juan 14:23) Yo
y mi Padre somos uno. (Juan 10:30) Él estableció
que la persona que lo había visto a Él había
visto a Dios. (Jn 14:8,9) Él nos dijo que
seríamos sumergidos en el nombre (singular)
del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.
(Mat 28:19) Cuando Yeshúa le dijo a un grupo
de líderes judíos, "Antes que Abraham
fuese Yo soy", (Juan 8:58), Él proclamó
ser el eterno "Yo soy", el Dios
que se le apareció a Moisés en la zarza
ardiente (Vea ex. 3:1‑4). Él proclamó
ser omnipresente, lo que solamente es aplicable
a Dios. Él estableció que donde hayan dos
o tres reunidos en su nombre Él está en
medio de ellos. (Mat 18:20). Él prometió
estar con cada uno de sus seguidores hasta
el fin de los tiempos. Él proclamó el atributo
de omnipotencia
cuando
dijo que toda autoridad le había sido dada
en el cielo y que Él tiene poder sobre todas
la cosas. (Mat 28:18) Aun cuando el honor
y la adoración es algo que solamente Dios
puede recibir, Yeshúa nos instruyó que que
Él era igualmente adorado con el Padre.
Todo el que honra al Hijo honra al Padre....(Juan
5:23). Él proclamó ser el objeto de nuestra
fe y que si creémos en Él viviremos para
siempre, pero si no, perderíamos la vida
eternal (Juan 3:16, 8:24).
Yeshúa
proclamó realizar obras excelsas que sólo
Dios puede ejecutar: Él proclamó ser la
fuente de vida (Juan 14:6) y que Él da vida
eterna a todos los que la deseen (Juan 5:2),
cuando solamente Dios es la Fuente y el
Dador de la vida. Aun cuando toda oración
debe ser dirigida solamente a Dios, Yeshúa
proclamó que Él oye y contesta las oraciones
de todo su pueblo en todos los tiempos y
en todos los lugares. Todo lo que pidiereis
al Padre en mi nombre... (Juan 14:13‑14).
Él proclamó que enviaría al Espíritu Santo
(Juan 15:26), algo que solamente Dios puede
hacer. Proclamó que vive en todos los creyentes
(Juan 14:23), algo que solamente Dios puede
hacer. Proclamó que sería Él quien lavantaría
los muertos en el Día Final (Juan 10:37‑38),
11:25), algo que solamente Dios puede hacer.
Proclamó que en el día del juicio todos
los seres
humanos
comparecerían delante de Él para ser juzgados
(Juan 5:22‑27). Proclamó tener autoridad
para perdonar pecados, algo que solamente
Dios puede hacer (Lucas 5:17‑26).
Yeshúa
el Mesías proclamó estas cosas acerca de
sí mismo. Haciendo ésto, fue el primero
quien claramente reveló estas verdades sobre
la unidad única de su naturaleza y relación
entre Él y su Padre. Entonces dio prueba
de sus reclamos haciendo maravillas y señales
y actos grandiosos de poder que demostraron
que Él fue enviado supernaturalmente e investido
por Dios. Yeshúa demostró su poder sanando,
levantando los muertos y sobre los elementos
de la naturaleza. Él
manifestó
su poder sobre Satanás y todas las huestes
del infierno. Él probó que Él tenía autoridad
sobre su propia vida, autoridad para ponerla
y autoridad para volverla a quitar. Siendo
que Dios nunca permitiría que un engañador
o mentiroso fuera levantado de la muerte,
la resurrección de Yeshúa de la muerte fue
la final demostración que todo lo que Él
dijo, hizo y proclamó fue hecho con la bendición
y aprobación de Dios y que lo que el Mesías
Yeshúa dijo fue la absoluta verdad. Es por
esta razón que un Rabí dirigente como Nicodemo
pudo decirle a Él: Maestro, sabemos que
has venido de Dios como maestro, porque
nadie puede hacer estas señales que Tú haces
si Dios no está con él (Juan 3:2). Aunque,
dicho sea de paso, la mayoría de los líderes
Judíos no eran como Nicodemo. Muchos estaban
furiosos con Yeshúa porque ellos entendían
que Él era
un
hombre que proclamaba igualdad con Dios.
(Juan 10:33). Lo que llevó a Yeshúa a ser
crucificado no fue que Él proclamaba ser
el Mesías, sino que se hacía igual a Dios,
ser Dios en carne, esto fue lo que encolerizó
a los líderes religiosos de Su tiempo. Ellos
rechazaron su proclamación de unicidad con
Dios, lo que provocó las consecuencias más
funestas en sus vidas y en la vida de la
nación de Israel en general y que han repercutido
hasta el día de hoy.
Teniendo
en cuenta que la Trinidad fue vislumbrada
en el Tenach y esclarecida por Yeshúa el
Mesías vemos que tanto el Antiguo como el
Nuevo Testamento están en un perfecto acuerdo
y que el Nuevo Testamento es el heredero
de la verdad espiritual del Antiguo Testamento.
No
solamente la Tri‑Unidad de Dios fue
insinuada en el Tenach (las Escrituras Hebreas)
y esclarecida por Yeshúa el Mesías, sino
que Sus apóstoles enseñaron que Yeshúa es
Dios en forma humana y por consiguiente
la Trinidad es una realidad: Aun cuando
estos hombres Judíos fueron entrenados en
el Shema (Deut. 6:4 ‑ Oye, O Israel,
el Señor nuestro Dios, el Señor uno es)
y en el primer y segundo mandamiento, ellos
establecieron absolutamente que Yeshúa es
la fuente de toda vida (algo que solamente
es real en Dios ‑ vea Juan 1:4, 5:21,
14:6). Ellos proclaman que Él creó todas
las cosas (Vea Juan 1:3). Enseñaron que
de Él procedieron todas las cosas; que todas
las cosas fueron creadas por Él y para Él;
que Él sostiene todas las cosas y que todas
las cosas subsisten por Él. (Col. 1:16‑17),
Hebreos 1:3). Ellos proclamaron que en un
futuro Yeshúa disolvería primero y luego
reconstruiría el universo (algo que solamente
Dios
puede
hacer (vea Heb. 1:10‑12, Fil. 3:21,
Apoc. 21:5)). Proclamaron que es igual que
Dios, Yeshúa el Mesías es inmutable‑
Él nunca cambia ‑ Él es el mismo ayer,
hoy y por los siglos (vea Heb. 13:8). Ellos
enseñaron que Yeshúa tiene la misma forma
de Dios, lo que significa que cuenta con
los atributos esenciales de Dios. Posee
en sí mismo y despliega la misma esencia
de la naturaleza divina; Yeshúa es igual
a Dios y posee una igualdad completa con
Dios (Fil 2:6‑8). Eseñaron que Yeshúa
el Mesías irradia la gloria de Dios y que
exactamente representa la naturaleza de
Dios (Hebreos 1:3). Ellos proclaman que
el Señor Dios se agradó que su plenitud
habitara en Yeshúa (Col. 1:19) y que toda
la plenitud de Dios habita en forma corporal
en Yeshúa (Col. 2:9).
Estos
apóstoles Judíos enseñaron la naturaleza
Tri‑ Unitaria de Dios por la adoración
que Yeshúa el Mesías recibe: Está muy claro
en las Sagradas Escrituras que el único
que puede ser adorado es Dios. Ningún hombre,
mujer, santo, ángel o algún ser creado jamás
ha sido adorado. Pero estos emisarios Judíos
testifican que ya que Él es igual a Dios,
Yeshúa el Mesías tiene que ser adorado tanto
por ángeles como por hombres: Adórenle todos
los ángeles de Dios (Heb. 1:6). Aquellos
que estaban con Él en la barca le adoraron
diciendo, (Tú
eres ciertamente el Hijo de Dios! (Mateo
14:33). Estos apóstoles declaran que por
la eternidad Yeshúa el Mesías será adorado
por todos los seres creados: (Fil 2:10‑11),
(Apoc. 5:13). "para que en el nombre
de Jesús se doble toda rodilla de los que
están en los cielos, y en la tierra, y debajo
de la tierra; y toda lengua confiese que
Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios
Padre" (Fil.2:10‑ 11).
La
Tri‑unidad de Dios es vista por los
nombres que los apóstoles Judíos le asignan:
Lo llamaron el Salvador (un nombre que sólo
se aplica a Dios ‑ ver Is. 45:21,
Hechos 4:12, 2 Pedro 2:20). Se refieren
a Él como el Redentor ( lo que propiamente
aplica al Dios de Israel ‑ ver Isa.
41:14, Col. 1:14, Tito 2:13,14). Igual que
el Dios de Israel, Yeshúa es llamado el
Primero y el Último (ver
Isaías
44:6, Apoc. 1:17). Igual que el Dios de
Israel, Yeshúa es el Santo de Israel (ver
Isaías 43:14, Hechos 3:14). Reconocieron
que Yeshúa es el único Hijo de Dios, quien
tiene la misma naturaleza del Padre (ver
Salmos 2:7‑12, Mateo 16:16, 26:61‑
64).
Estos
emisarios Judíos llamaron a Yeshúa "Señor"
en el Brit Chadasha (Nuevo Testamento) con
la misma frecuencia y regularidad que el
Dios de Abraham, Isaac y Jacob es llamado
"Señor" en el Tenach (Escrituras
Hebreas). Sí Señor, tú sabes que te amo.
Sí, Señor, he creído que tú eres el Mesías,
el Hijo de Dios. Señor Yeshúa recibe mi
espíritu. Cree en el Señor Yeshúa y serás
salvo. Y el Señor les dijo: "Yo soy
Yeshúa." La gracia de nuestro Señor
Yeshúa el Mesías sea contigo.
Él
es el Rey de reyes y el Señor de señores,
el Señor de todos, el Señor de los vivos
y los muertos, el Señor que está en el cielo,
en la tierra y debajo de la tierra. Estos
apóstoles judíos están en completo acuerdo
con el profeta Jeremías quien dijo que el
nombre del Mesías ("nombre" quiere
decir naturaleza, esencia, característica)
es "Adonai Tzidkaynu," "el
Señor nuestra Justicia" (Jeremías 23:5‑6).
Lo
más enfático de todo es que estos apóstoles
Judíos proclamaron que Yeshúa el Mesías
era "Dios": Estos hombres Judíos
enviados por el Amo del Universo proclamaron
que Yeshúa era eternamente con Dios (En
el principio era el Verbo y el Verbo era
con Dios), y que Él está completamente y
totalmente identificado como Dios y que
de hecho Él es Dios (y la Palabra era Dios
‑ Vea Juan 1:1‑2). Mi Señor
y mi Dios declaró Tomás cuando vio a Yeshúa
resucitado (Juan 20). El apóstol de los
Judíos Mesiánicos escribe: Pero de Su Hijo
Él (Dios) dice, Tu
trono
O Dios es eternamente y para siempre (Heb.
1:8). En otras palabras, Dios el Padre reconoció
que Su Hijo era realmente Dios.
Los
apóstoles esperaron en la gloriosa esperanza
y la aparición en gloria de nuestro gran
Dios y Salvador, Jesús el Mesías (Tito 2:13).
Estos apóstoles Judíos están en perfecta
armonía con el profeta Isaías, quien escribió
que el Mesías sería el hijo que nos nacería
a nosotros y "El Gibor," el "Dios
Excelso" (Isaías 9:6‑7).
Un
rabí moderno hizo la siguiente observación:
")Es
su maestro Dios? Porque me doy cuenta que
sólo Dios puede exigir de mí lo que Yeshúa
les exige. (Un Rabí Habla con Jesús, Doubleday,
1993, pp. 53‑54).
El
ataque contra la doctrina de la Trinidad
en el siglo cuarto por Ario y otros más
estaba dirigido contra el concepto de la
proclamación de la deidad de Yeshúa y por
consiguiente contra la doctrina de la Trinidad.
Durante la controversia Ariana muchos de
los líderes de la iglesia se reunieron en
Nicea y adoptaron una regla de fe concerniente
a la naturaleza del Dios Tres‑ en‑Uno.
Creo en un Dios, el Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra y de todas
las cosas visibles e invisibles. Y creo
en un Señor, Yeshúa el Mesías, el unigénito
Hijo de Dios. Nacido del Padre antes de
todas las edades, Dios de Dios, Luz de Luz,
verdadero Dios del verdadero Dios. Unigénito,
no hecho, de una sustancia con el Padre.
A través de quién todas las cosas fueron
hechas.
El
Credo Niceno también declara que el Ruach
HaKodesh, el Espíritu Santo, es completamente
Dios e igual al Padre y al Hijo: Y creo
en el Espíritu Santo, el Señor y Dador de
la vida, quien procede del Padre y del Hijo.
Quien junto al Padre y al Hijo es adorado
y glorificado. Por más de 1600 años esta
declaración se ha mantenido como la prueba
final de la ortodoxa y genuina fe Bíblica,
ya que condensa y expresa en lenguaje teológico
la enseñanza de ambos, el Tenach y el
Nuevo
Testamento concerniente a la divinidad de
Yeshúa y la verdad de la naturaleza de la
Tri‑ Unidad de Dios.
)Cómo
podemos armonizar la verdad de la Trinidad
con la declaración de Yeshúa: Mi Padre es
más grande que yo (Juan 14:28)? Los antiguos
teólogos entendían y escribieron en otro
credo: Él es igual al Padre cuando nos referimos
a su deidad; Él es inferior al Padre cuando
nos referimos a su humanidad. Ya que Dios
nunca puede llegar a ser menos que Él mismo,
fue imposible para Yeshúa denegar cosa alguna
de su deidad esencial. Cuando Dios tomó
en sí mismo la naturaleza de hombre, Yeshúa
no fue menos Dios. En la encarnación del
Hijo de Dios se le añadió la naturaleza
humana (siendo el hombre hecho a imágen
de Dios), pero tal cosa no disminuyó su
deidad esencial, Cuando Yeshúa se hizo hombre,
Él puso un velo a su deidad, pero no la
anuló.
Dios
el Padre, Yeshúa el Mesías y el Espíritu
Santo tienen una voluntad singular: Una
creencia popular entre los cristianos es
que el trabajo está dividido entre los Tres,
asignando una obra específica y la regeneración
al Espíritu Santo. Pero Dios no se divide
en Él mismo tal como que el Padre trabaja
y el Hijo no. El Dios Tri‑uno siempre
trabajan juntos. El acto más pequeño nunca
es
hecho por Uno sin el acuerdo instantáneo
de los otros Dos. Todo acto de Dios es hecho
por la Trinidad en perfecta unidad. Descarte
la idea del Padre, el Hijo y el Espíritu
Santo tomando acuerdos como un equipo de
balonpie. Por el contrario, véa a la Trinidad
como un perfecto compartimiento de la mente,
una completa unicidad de la voluntad, una
total unidad de propósito, una sabiduría
infinita unificada, una comprensión mutua
perfecta que toma lugar instantánea y eternalmente.
El
Dios Tri‑Uno trabaja en perfecta unidad
en todos los trabajos excelsos que son hechos
a través del universo. El trabajo de la
creación es atribuído al Padre (Gen. 1:1),
y al Hijo (Col. 1:16), y al Espíritu Santo
(Gen 1:2, Salmos 33:6)). En la encarnación
vemos que fue llevada a cabo por el Padre,
el Hijo y el Espíritu trabajando en mutuo
acuerdo, aunque solamente el Mesías fue
el que
se
hizo carne para morar entre nosotros (Lucas
1:35). En el tevilah (bautismo) del Mesías
el Hijo salió del agua, el Espíritu descendió
sobre Él y la voz del Padre habló desde
los cielos (Mateo 3:16‑17). La resurrección
del Mesías generalmente es atribuída al
Padre (Hechos 2:32), y al Hijo (Juan 10:17‑18),
y al Espíritu Santo (Romanos 1:4). Una de
las más hermosas descripciones de la
obra
de expiación la encontramos en Hebreos 9:14,
donde es establecido que Yeshúa el Mesías,
a través del eterno Espíritu, se ofreció
Él mismo sin mancha a Dios. La salvación
de cada individuo es mostrada por Simón
Pedro como la obra de la Santa Trinidad.
Pedro nos informa que somos elegidos de
acuerdo al preconocimiento de Dios el Padre,
por la obra santificadora del Espíritu,
con el propósito de que obedezcamos a Yeshúa
el Mesías (1Pedro 1:2). Se dice de cada
hijo
de Dios que es morada del Dios Tri‑Uno.
Yeshúa el Mesías nos prometió: Yo rogaré
al Padre y Él os dará otro Consolador, para
que Él (el Espíritu) esté con vosotros para
siempre.. Yo vendré a vosotros... Nosotros
(Yeshúa y Su Padre) vendremos a vosotros
y haremos morada en vosotros (Juan 14:15‑23).
La
verdadera comunidad mesiánica no debe vacilar
en enseñar la Tri‑unicidad de Dios.
Sin pretender entender este misterio, a
la comunidad de los santos le ha sido dado
el ser testigos de esta verdad revelada
y repetir lo que enseñan las Sagradas Escrituras.
Tal y como la presencia de Dios estaba en
la columna de fuego por la noche y en la
nube por el día llenando al pueblo de Israel,
declarando a todo el mundo: "Este es
mi Pueblo", de la misma forma la creencia
en la Trinidad ha perdurado desde los días
de los apóstoles, iluminando a la verdadera
comunidad mesiánica en su deambular a través
de las edades. Esta fe ha ido acompañada
por un espíritu de fe y poder y confianza.
Los Judíos apóstoles y profetas, pastores
y maestros, mártires y compositores, reformadores
y evangelistas han marchado bajo este estandarte.
La aprobación y la bendición de Dios han
reposado sobre sus vidas y labores. Aun
cuando han diferido en asuntos
menores,
el conocimiento de la Trinidad los ha mantenido
unidos. Por el contrario, la herejía, el
error, la apostasía y la destrucción han
venido sobre aquellos que niegan esta verdad
bíblica: El misterio de la Santa Trinidad.
)La
entiende Ud.? )"(Nunca!", quizá exclame? Por lo tanto, le
rogamos en el Nombre del Altísimo que someta
con humildad a Él su entendimiento humano
efímero y limitado, que le permita a Él
tornarlo en un niño tierno y confiado, y
que crea con sencillez de espíritu lo que
Él ha enseñado en sus Sagradas Escrituras
sobre Su Tres‑en‑Una Unicidad.
(Estoy
en deuda con A.W. Tozer y El Conocimiento
del Santo, y al Dr.
Arnold
Fruchtenbaum por gran parte de este artículo).